miércoles, 9 de marzo de 2011

Relato Universo Paralelo: Arma X - por Vazkez

En un mundo paralelo a nuestro universo Marvel, donde Arma X es una organización mutante de seguridad y defensa:



Hace años, en el Hogar Sunset para huérfanos, un chico está sentado a la sombra de un árbol, con unas enormes gafas rojas, leyendo un libro. Se acerca un hombre alto, con un abrigo negro y un gorro:



-Buenos días, Scott.- El hombre se agachó, dejando ver su cara, y un parche que le tapaba el ojo.

-¿Quién es usted?- El niño cerró el libro, asustado.

-Me llamo Nicholas Furia, me han informado del incidente que te pasó hace unos dias...

-Oh, el dolor de mis ojos... Con estas gafas de rubí ya no me duelen tanto.

-No me refiero al dolor, chico. Sé que has experimentado con tus poderes. Eres especial, eres un mutante. Has nacido con facultades superiores a los demás humanos. Si vienes conmigo, podremos ayudarte a mejorar.

-Yo... De acuerdo, señor, voy con usted.







Años más tarde, helitransporte de Arma X. En la Sala del Peligro, 5 soldados mutantes experimentan con sus poderes:



-Vamos Hank, esos androides están superándote.- El joven Scott había crecido hasta llegar a una edad adulta. Ahora, llevaba un moderno visor, que le ayudaba con sus rayos ópticos.

-Su número no les da ventaja, intrépido líder. La Bestia puede derrotarles con los ojos cerrados.

Así, un hombre demuestra sus habilidades esquivando rayos, mientras va derrotando las oleadas de robots que se acercan:



-Tú eres el que deberías tener cuidado, Scott. Se están acercando por detrás.

-Sabes que eso nunca es un problema, no cuando Rondador puede teleportarme a una zona donde mis rayos ópticos les derriben de un golpe.



Y tras una nube de azufre y un ruido (¡Bamf!), un diablo de color azul atrapa a Cíclope, teleportándolo a una esquina de la sala, donde derriba a los robots con un poderoso rayo.



-Parece que ya no hay más- Dijo una chica pelirroja, mientras movía mentalmente los últimos restos de los ciborgs.

-Entonces, ¿por qué no dejan que salgamos?- Un hombre enorme, vestido con una armadura y con un casco que le escondía la cara estaba sentado sobre una montaña de piezas metálicas- Tengo hambre, y tengo que ir al baño.

-Juggernaut, me parece que todavía no ha terminado el entrenamiento. Deberíamos prepararnos para una nueva oleada de enemigos. Jean y yo nos colocaremos alrededor del maniquí. El ejercicio consiste en protegerlo. Juggernaut y Bestia, atacaréis primero. Kurt, tú les proteges desde la retaguardia.

Pero el grupo de mutantes esperaba en vano. Los guardias de la sala de control habían muerto, estaban llenos de cortes.



-¿Qué demonios pasa? Tardan mucho. ¡Estoy impaciente!

-Cain tiene razón, debe pasar algo. Será mejor que me teletransporte fuera.



Con otra nube de azufre, Rondador desapareció. Siguieron esperando, pero no volvió.



-¡Maldita sea, voy a atravesar la pared, estoy hasta los huevos!



Juggernaut corrió hacia el muro, destrozándolo por completo, pese al grosor del metal. Cain Marko vio una escena que le dejó pálido. Decenas de agentes humanos de Arma X estaban muertos, tirados en el pasillo. A un lado, estaba Rondador Nocturno, apoyado en una pared, inconsciente y sangrando mucho. Pero una figura le impedía acercarse a su compañero. Un hombre bajo, vestido entero de cuero negro, le miraba gruñendo. Tenía el cabello despeinado, y su mirada era más parecida a la de un animal que a la de un hombre. Lo más llamativo del salvaje era que tres garras de hueso le brotaban de las manos... El asesino saltó a la yugular de Juggernaut, pero estaba protegido por su armadura de una aleación de vibranium y adamantium, y no le hizo ninguna herida. En ese momento, un láser quemó el pecho del mutante, derribándolo. Cíclope había atacado al desconocido, furioso al ver a su compañero azulado en el suelo.



Pero el mutante de las garras se levantó, y vieron asombrados como las heridas de su cuerpo se curaron instantáneamente. Así, saltó a por Cíclope, pero un muro telequinético le impidió tocarlo. Al ver a Jean, el hombre salvaje envainó sus garras, y se quedó quieto, como hipnotizado al ver a la pelirroja.



-¡¿Qué le has hecho a mi hijo?!- Una mujer de piel azul, uniformada, apareció por el pasillo, seguida de varios guardias, y rodearon al mutante.

-¡No disp..!- Jean intentó avisar a los guardias de que no dispararan, pero fue tarde. La mujer azul comenzó a descargar la munición contra el atacante.

-¡Necesitamos un médico, mi hijo Kurt está herido!- Dos guardias cogieron al mutante teleportador, y se lo llevaron, mientras otros buscaban más supervivientes- Parece que el invasor se está curando de las heridas, debe ser un mutante. Lleváoslo para interrogarlo, yo voy a la enfermería.



Cíclope, la Chica Maravillosa, Bestia y Juggernaut siguieron a Mística, en espera de alguna orden.









Tres semanas después del ataque del mutante:



-Nuestro equipo psíquico no ha conseguido nada.- Reed Richards estaba sentado tras una mesa llena de papeles desordenados, y diversos aparatos tecnológicos.- Y la tortura física no le afecta para nada, su capacidad de curación es sobresaliente.



-¿En qué está pensando, Dr. Richards?- El profesor Charles Xavier se impacientaba. Llevaban un rato hablando del reciente prisionero mutante, y no habían sacado nada en claro.



-Pido permiso para experimentar con el sujeto. Me gustaría ver el límite de su factor curativo, y esas garras de hueso son realmente interesantes. Quizás podría hacer algunas mejoras, y la salud mental del paciente no peligrará, ya que es como un animal.



-¿Eso somos los mutantes para usted, Dr. Richards? ¿Animales? ¿Has olvidado lo que les pasó a Grimm, o a los hermanos Storm?- Charles se negaba a dejar que Reed experimentara con mutantes, pues era algo atroz.



-Sabes que fue un error de cálculos lo que les pasó, Charles. De todas formas, esta conversación ha acabado. - Reed se levantó del asiento, y salió de la sala. Mientras iba hacia el laboratorio, se permitió recordar a su amada, Susan Storm. Tras su muerte, todo había cambiado en él.

Al llegar a su destino, Richards se concentró en el mutante:



-Sujeto Lobezno. Me dispongo a empezar con la última fase. El adamantium que he preparado ya se ha calentado al nivel de ser líquido. Esta noche comenzaré la cirugía.



Mientras Richards grababa su voz, contemplaba varias radiografías del mutante, y múltiples cifras matemáticas. Una explosión derribó al Dr. Reed, y lo último que vio fueron 3 siluetas, después, murió.



Hank y Kurt estaban en la cafetería, descansando tras otra dura sesión en la Sala de Peligro:



-Hace mucho que no combatimos a ningún terrorista, mein Bestia. Scott no para de hacernos entrenar, y estoy agotado. Hace un par de días que estoy perfectamente, ya sólo queda la cicatriz de las garras del mutante aquel...

-Ya conoces a Cíclope. Está obsesionado con la perfección, necesita entrenar las máximas horas posibles. Desde luego, si yo tuviera de novia a un bomboncito como lo es Jean, no pasaría por la Sala de Peligro en todo el día.



Una alarma interrumpió la charla de los compañeros mutantes.



-¡Problemas en el laboratorio, llama a Scott y los otros!



Kurt se teleportó a la Sala de Peligro, donde los encontró peleando contra un enorme robot. El programa se apagó, y acudieron rápidamente a reunirse con Bestia.



En el laboratorio, reinaba el caos. Varios agentes humanos disparaban contra los terroristas, pero las balas no les alcanzaban. También había otro pequeño grupo de súper agentes, con poderes, que habían llegado antes. Cuando Scott llegó, empezó a dar órdenes a los presentes:



-¡El grupo de Genéticamente Alterados, atacad al ser de piedra naranja!¡Parker, ten cuidado!

¡ Rondador, tú y Hank, atacad al mutante de las garras, parece que ha escapado!

-¡Insignificantes insectos! ¡No podéis acabar con Magneto, señor mutante, rey del magnetismo! Dientes de Sable y Sapo, demostradles vuestras habilidades.



Así, el laboratorio se convirtió en una zona de guerra, llena de explosiones.

El mutante Dientes de Sable combatía a la Bestia, mientras Rondador esquivaba las garras de Lobezno. Cíclope y Chica Maravillosa intentaban detener a Magneto, y Juggernaut, y un par de Súper Agentes más peleaban contra un ser rocoso que había escapado de la jaula del laboratorio de Richards.



La batalla acabó rápido, y tal como habían venido, los mutantes se fueron. Sólo quedó la cosa de roca, que volvió a ser enjaulada. El grupo de Cíclope fue llamado al despacho de Charles Xavier, director de la organización Arma-X:



-No debéis preocuparos por el resultado de la batalla de esta tarde. Magneto es un terrorista mutante, el más buscado, y han robado unos documentos de gran importancia para Arma X. Hemos enviado espías a que detecten su base, Scott. Tú y tu grupo seréis los encargados de derrotar a Magneto y a su Hermandad... Esos documentos son MUY importantes, recuérdalo.- Charles Xavier se levantó a por un café, y dio la conversación por terminada.







En el estudio principal de una mansión en el condado de Wetchester, New York, un hombre extraño y silencioso está sentado, inmóvil, solo con sus indescifrables pensamientos... Entonces, un hombre cruza el umbral de la puerta, gritando:


-¡Amo Magneto! El apestoso Dientes de Sable ha vuelto a amenazarme, ¡dígale algo!

-Sapo, te he dicho cientos de veces que no grites tanto. Tú y tus riñas con Dientes de Sable están empezando a cansarme. De todas formas, ya que has interrumpido mis pensamientos, diles a todos que se reunan conmigo en el salón. Es cuestión de tiempo que vengan a por sus documentos.

-Sí, amo, ahora mismo.- Sapo susurraba, pues cualquier orden de Magneto era seguida al pie de la letra.



Al rato, en el salón principal, los obedientes Sapo, Dientes de Sable y Lobezno escuchan con atención a su líder:



-Es sólo cuestión de tiempo que descubran nuestro paradero. Ya sabéis el plan, debéis estar preparados. Un aviso, Creed. Controla a tu mascota. No quiero que pierda el control de nuevo, y arruine nuestro plan.

-Descuida, Magneto... Lobezno sabe lo que tiene que hacer, ¿verdad, chico?- Dientes de Sable lanzó una galletita al mutante, y éste se la comió agradecido.



Un rayo óptico atravesó la ventana. Lobezno sacó las garras, y corrió al ataque:



-Recordad lo que hemos dicho, mis pupilos. ¡Ahora, atacad!- Mientras decía esto, Magneto levitó, y empezó a lanzar trozos de metal a sus enemigos.



Lobezno saltó a por Cíclope. Éste lanzó otro rayo al salvaje, que le quemó la piel casi al completo. En cuestión de segundos se curó, y le dio un zarpazo en el pecho a Scott, tirándolo al suelo. Le saltó encima, y con un rugido, sus garras fueron directas al corazón del líder mutante. Pero en el último momento fue brutalmente apartado de su víctima, cortesía de la Chica Maravillosa. Bestia había saltado a por Dientes de Sable, y pese a la superior fuerza de Creed, la conocida agilidad de Hank le permitió derribarle. Kurt había caído al suelo. Sapo se movía sin parar, golpeándole con sus fuertes piernas, pero Rondador reaccionó rápido, teleportándose lejos junto a su enemigo, y dejándolo abandonado a kilómetros del combate.

Mientras, Juggernaut estaba a merced de Magneto. Se sentía menos poderoso sin su armadura de vibranium, pero no la podía llevar al combate debido a los poderes de su enemigo. Pero no pudo hacer nada cuando éste rodeó a Cain con una lámina de acero, elevándolo alto.



-Ni siquiera eres un mutante... Juré que jamás acabaría con la vida de un mutante, pero tú no eres más que un homo sapien... Además, tu muerte le hará saber a Xavier lo que es perder a un miembro de la familia...



Magneto comenzó a aplastar el cuerpo de Juggernaut con la lámina, justo antes de que Cíclope le atacara con un rayo, que desconcentró a Magneto, perdiendo el control del metal que aplastaba a Cain. Sin Dientes de Sable y sin Sapo, eran 5 contra 2, y el resultado estaba claro.

Mientras Bestia sujetaba a Lobezno, Kurt lo agarró, teleportándolo alto, y la caída le dejó inconsciente. Fue entonces cuando Magneto levantó las manos, rindiéndose. Con una sonrisa, les dijo:



-Lo habéis hecho muy bien. Os ha costado menos de lo que pensaba derrotar a mi hermandad, así que os entrego los documentos. Yo no los necesito para nada, la verdad. Será mejor que los leáis vosotros mismos. Entonces, descubriréis qué me ha llevado a atacar Arma X.



Cíclope cogió la carpeta de manos de Magneto, mientras Jean rodeaba al líder terrorista con un muro telequinético.



El grupo mutante de Arma X había montado en un avión negro, con una gran X en las alas, para volver a la base. Todos habían leído el informe secreto, sorprendiéndose por igual.



-Nick y Charles me criaron... ¡Me niego a creer esta basura!

-Pero Scott... ¿Y si es verdad? Nunca nos han contado como formaron Arma X, quizás...- Jean intentaba calmar a Cíclope. Ella tampoco estaba segura si esa información era cierta, pero algo le impulsaba a creerlo.

-¿Tú también Jean? ¿Y debo suponer que vosotros también os lo creéis?



Los tres compañeros de Cíclope no le contestaron, dejando claros sus pensamientos.



-Summers... Tienes que entenderlo... No son como tú crees. Muchas muertes han hecho que Arma X sea tal y como es hoy en día.- Magneto bajo la vista. Estaba encerrado en una jaula de energía, que le dejaba sin poderes. Una lágrima cayó por su mejilla.- Muchos mutantes murieron por esta causa... Wanda... Y Pietro...

-¡Cállate, no voy a escucharte!- Scott hizo un amago de apretar su visor, pero bajó el brazo.- Magneto, estás detenido por crímenes contra la humanidad, y atacar al Servicio de Seguridad Arma X.

-¿Es que no has entendido nada? Xavier y Furia asesinaron a decenas de mutantes antes de crear Arma X. Eran hombres sedientos de poder, que harían cualquier cosa por conseguirlo. Xavier enloqueció hace años, con esos obscenos ideales suyos. De todas formas, no dejaré que me llevéis preso, aún tengo planes... Illyana, sácame de aquí.



Tras decir eso, una muchacha rubia apareció de la nada, cogió a Magneto y se teletrasportó.



-¿De dónde ha salido? Parece que la Hermandad tiene más mutantes... Da igual, la misión ha sido un fracaso. Mierda, ya lo teníamos... - Cíclope se mostraba frío con sus compañeros. Lo que había leído en aquellos papeles le había hecho dudar de su vida, de unos hombres a los que consideraba su familia.

-Pero hemos recuperado los documentos, Scott, esa era la misión.- Jean intentaba animar a Scott, aunque ella también se sentía confusa con todo lo ocurrido.

-Está claro lo que ha sucedido. Estos documentos son falsos. Seguro que los ha intercambiado por los verdaderos, así que hemos vuelto con las manos vacías.- Cíclope siguió callado durante todo el viaje en el Pájaro Negro.



Una pequeña casa en Europa, en Francia. Magneto y varios mutantes más están tumbados, descansando. Erik , con los ojos cerrados, empieza a recordar cómo conoció a Nick y a Charles hace muchos años:



Nick Furia está en un pequeño bar. El ambiente es muy oscuro, todo está lleno de humo de cigarrillos, y Nick está fumando un puro. A su alrededor están sentados Charles Xavier y Erik Lensherr.



-No voy voy a unirme a este grupo que estáis montando. Me sorprende que hayáis acudido a mí, gracias, pero no. -Erik echó un trago a su cerveza, y siguió hablando.- No estoy de acuerdo con vuestra idea. Los mutantes no deberían ser vistos como seres poderosos, como soldados.

-¿Es que no ves cuánto bien haríamos? Todos los mutantes unidos, ayudándose con sus poderes especiales, y no solo entre ellos, ¡sino también a la raza humana!- dijo Xavier.

-Ya hemos pensado en todo. “Arma X”, por el gen X, latente en los mutantes. ¿qué te parece, compañero? Nos serías muy útil con tus poderes.- Nick intentaba convencer a Erik con todos sus medios.

-Lo siento, pero no. Además, ahora quiero dedicarme a mi familia. Acabo de tener dos hijos, ¿sabéis? Pietro y Wanda. Son preciosos, si queréis verlos, están en casa.

-En otro momento. Ahora, nos vamos, no queremos interrumpir tu... “vida familiar”.- Así, los dos compañeros se fueron, dejando a Erik solo en la mesa.





Días más tarde, Erik Lensherr volvía a casa del trabajo como dueño del bar, cuando vio algo que le hizo estremecerse. Su casa estaba en llamas. Corriendo, se internó en ella, con esperanzas de salvar a su familia. Tirados en el suelo, vio a sus dos bebes. No lloraban, ni se movían. Al acercarse, el mutante contempló como les habían disparado, y su mujer, a un lado, fue asesinada de la misma forma. Furioso, dejó ese pueblo para siempre, y vivió en los bosques, por pena. Pero unos meses después de su nueva vida de ermitaño, dos conocidos volvieron a verle.



-Erik... lamentamos lo ocurrido con tu familia... Pero debes entender que somos tus amigos. Hemos venido aquí para apoyarte, y no queremos que sigas con esta vida. Por favor, únete a nosotros, y podrás evitar más muertes inútiles como esta.- Xavier miraba al suelo, y al levantar la vista, Erik vio algo en su mirada, un vació que no había visto la última vez.

-Léeme la mente, Charles. Ya sabes mi decisión.

-Ya... no puedo. Perdí mi poder hace unas semanas. ¿Vienes con nosotros?- Charles había descubierto su secreto, y Erik quedó sorprendido.

-De acuerdo.

-Bienvenido a Arma X, Erik.- Nick Furia tiró su puro al suelo.







Una voz interrumpió los pensamientos de Magneto:



-Señor, ¿está usted bien?- Magneto abrió los ojos, y se giró. Sapo le miraba triste, temiendo por él. A su alrededor, varios mutantes, tumbados en el suelo, también le observaban.- Hemos oído que lloraba, ¿está usted bien?

-Claro, Sapo. Sólo recordaba.

-Oh, señor, recordar es bueno. ¿Le he hablado alguna vez de cuando vivía en...?

-Tengo sueño, Sapo, buenas noches.



Sapo se retiró, dejando a Magneto tumbado en el suelo, tapado con una fina manta. Así, el líder de la Hermandad volvió a cerrar los ojos, y a recordar...



Ya llevaba unos años trabajando para Arma X. Furia, Xavier y él habían reunido a un par de mutantes, que años más tarde murieron en combate. Aquellos tiempos eran felices, aunque cada noche, Erik recordaba a su familia perdida. Pero un día, Magneto descubrió algo que no entendió. Vio como Furia disparaba a quemarropa a una mujer mayor. Sin poder entenderlo, Erik saltó a por su compañero, al ver el asesinato:



-¿Qué has hecho, Nick?

-¿Erik? ¿Qué haces tú aquí? Se supone que estabas de misión, buscando a la chica telequinética.- Furia seguía con la pistola en la mano, y la sangre de la anciana corría por el suelo, dejando ríos escarlata a su paso.

-Charles se encargó de eso. ¿¡Por qué has asesinado a esta mujer!?

-Era mutante...Podía ver el futuro, era un peligro para nuestro grupo, que debía ser...

-¿Cuánto tiempo lleváis haciendo esto, Nick? ¿Lo sabe Charles?- Magneto estaba furioso. Todos los objetos metálicos estaban levitando, incluido el anillo de la mutante, que hacía levantar todo el brazo y el índice, señalando a Furia.

-Sí que lo sabe. Pero tranquilo, debes entender que...- Nick Furia dejó de hablar, al ver entrar a Xavier por la puerta.

-Tranquilo, Erik. Déjame explicártelo.- Su voz irradiaba seguridad, algo que a Magneto le había hecho olvidar a su familia más de una vez.

-¿Los matastéis, Charles? ¿Matastéis a mi familia para que me uniera a vuestro grupo?- Erik estaba gritando, y apretaba tanto los puños que le empezaron a sangrar las manos. Ninguno de sus compañeros contestaron a su pregunta, bajando la vista. Suficiente para el mutante.- ¡NO! ¡NO! ¡Confié en vosotros! ¡Os consideraba mis hermanos!- Así, salió volando de la habitación, atravesando el techo, y aquel fue el último momento en que Magneto vio a sus amigos cara a cara.



Magneto oyó un ruido, que le sacó de sus recuerdos. Al girarse, vio a Pícara y a Médula mirar por la ventana. Dientes de Sable rugió, despertando a muchos. Un enorme chico ruso se levantó, y transformó su cuerpo en acero orgánico. Al otro lado de la ventana, un hombre se acercaba con paso decidido hacia el escondite de la Hermandad.



-Tranquilos, mis mutantes. Sed pacientes. Esperad a que se acerque y podamos ver su cara, puede que nos llevemos una sorpresa.- Magneto conocía la ferocidad de algunos de sus siervos, y quería impedir una masacre sin sentido.



Una voz gritó desde el exterior.



-¡Magneto! ¡Sé que estás ahí, sal!- El joven Scott Summers llevaba una bolsa de viaje junto a él. No tenía puesto su uniforme de Arma X, sino ropa de calle. Magneto salió al exterior. Hacía frío, y llovía mucho.

-Que sorpresa tenerle aquí, Sr. Summers. ¿Cómo ha descubierto nuestra humilde morada?

-Arma X tiene registrado este domicilio a nombre de Magnus, sin apellidos. No ha sido utilizado jamás, desde su compra. Es muy sospechoso. Te aconsejo que en el futuro busques mejores escondites, Erik.

-¿Qué quiere, Sr. Summers? Ambos sabemos que no ha venido en esta fría noche a darme consejos.

-Quiero unirme a tu Hermandad. Ningún compañero sabe que me he marchado. Ni siquiera Jean. ¿La razón? No confío en Xavier. Y menos en Nick Furia.





Hace 2 horas que el grupo mutante llegó a la base de Arma X. Normalmente todos se reunían tras una misión, pero esta vez, cada uno fue a su habitación. Jean estaba preocupada por Scott. Recordó cuando llegó hace años al programa Arma X. Sólo era una niña, y un chico con unas enormes gafas rojas le recibió con los brazos abiertos. A los pocos días, el joven le había dado seguridad, le había enseñado todas y cada una de las salas de la base, y a los pocos años, se enamoraron. Ahora, estos documentos habían confundido a Scott, y Jean no sabía que podía hacer. Pensó que necesitaría compañía, y fue hacia su habitación. No estaba. Quizás hablando con Xavier... No. Conocía a Scott, y no creía que fuera a hablar con su tutor, así que fue a preguntar a su mejor amigo, Hank McKoy. Allí tampoco estaba, y Bestia le confesó que él tampoco lo había visto. Le contó que Juggernaut había subido al despacho de Xavier a hablar sobre aquellos documentos, así que lo mejor sería esperar.



Dos pisos más arriba, Cain Marko arrojaba los documentos a la mesa de Xavier.



-¿Qué demonios es esto?- Estaba furioso. No podía creer lo que había hecho su hermano.- Estuve encantado de que contaras conmigo para tu equipo de Arma X, Charles. Puede que nunca haya pensado tanto en los mutantes como tú, pero... ¿Qué te ha llevado a hacer esto?

-Es lo mejor para la seguridad de nuestros compañeros mutantes. Estos últimos años hablan por sí solos.- Xavier hablaba tranquilo, apoyaba la cabeza en el respaldo del sillón, con los ojos cerrados. Sabía que este día llegaría.

-¿Años? ¿Lleváis años metiendo a mutantes “potencialmente peligrosos” en campos de concentración? ¿Tú, Xavier, el defensor de los derechos mutante, haciendo esto? No vamos a estar con los brazos cruzados, Charles. Jean, Kurt, Hank y Scott lo saben... De verdad, no puedo creerlo.

-Por cierto, debes saber que no sólo hay mutantes en nuestro centro de retención. Gente como Bruce Banner, Victor Von Muerte o Norman Osborn son nuestros últimos detenidos.

-¡Me da igual! No entiendo como el maldito Furia te ha hecho esto. Voy a ir a su despacho y voy a darle tal patada en el trasero que...-Juggernaut fue directo hacia la puerta, cuando Xavier se levantó, frenando al forzudo en seco.

-No harás nada, Cain. Puedo hacer cualquier cosa con tu inútil mente, hermanito. ¿Te apetecería asesinar a tus amigos mientras duermes, siendo consciente de ello?- Xavier sonreía mientras hablaba.

-Charles...perdiste tus poderes hace años... El accidente...- Juggernaut no podía moverse. Su hermano había paralizado su cuerpo.

-Eso fue lo que me dio la idea, ¿sabes? Un mutante anuló mis poderes, Sanguijuela... Era demasiado peligroso, así que Furia lo mató. Entonces, tras la muerte del causante, recuperé mis habilidades, pero pensé que lo mejor sería guardarlo en secreto, ¿sabes? Eso sería lo mejor. Así, todos verían al “pobrecito Charles, minusválido, sin poder usar su mente”. Así, cuando le conté mi plan a Nick de crear estos campos de retención, se puso furioso. No estaba de acuerdo, decía que le recordaba a Hitler, que no consentiría esto. Pero un poco de control mental le hizo ver la situación de otra manera. Así, Furia ejecutó a decenas de mutantes peligrosos en mi nombre. Hasta que Magneto nos descubrió. Desde entonces, el maldito Erik está obsesionado con destruirnos. Ha creado una Hermandad, con todos los mutantes que ha liberado de mis campos. Pero si no lo mato es porque me divierte. Con cada ataque, me sorprende. Debo reconocer que lo ha conseguido, e incluso se ha llevado a Scott con ellos. Pero no pasa nada, mañana por la mañana, nuestro querido Summers se habrá suicidado, me encargaré de ello. O quizás haga responsable a Magneto de su muerte. Así, Jean querría venganza... Pero tu conversación me aburre. Ahora, cuando yo baje al comedor a cenar, más o menos dentro de 10 minutos, tú harás todo lo posible por quitarte la vida. Sería fácil borrar tu mente, como a tus compañeros de equipo, pero... Nunca me has caido bien, hermanito.



Xavier salió por la puerta, sonriendo. Arma X seguirá siendo un punto de encuentro para aquellos mutantes que necesiten ayuda. La quieran, o no.

Publicado originalmente el 19 de Enero de 2007


Escena agregada a X3 - por Gambgel

Tiene lugar tras la llegada de Angel a la escuela.

-------------------------------------------------------

Jardines de la escuela de Xavier.

Pícara está sentada en un banco, con la mirada triste y perdida.

Tras unos segundos de introspección, nota la presencia de alguien, gira la cabeza y ve a Angel que se le acercaba.

Angel (acercándose): Hola… eres Pícara, verdad?
Pícara: (extrañada) sí…
Angel: Bobby me habló de ti hace un momento.

Pícara baja la mirada, triste. Pequeña pausa.

Angel: oh, disculpa, quizás te estoy molestando…
Pícara: no… no pasa nada (Pausa)
Angel: estaba dando una vuelta por el jardín y te ví aquí, sóla…

Pícara esboza una leve sonrisa, pero sin disimular su caos interno.

Angel: siento… lo del profesor. (Pausa) parece que todos le querían mucho…
Pícara: (con una tristeza contenida) era más que un profesor… era como un padre para nosotros… (Pausa)
Angel: me hubiese gustado conocerlo… (Pausa)
Pícara: (con cierta precaución) tú… ¿tienes familia?
Angel: (sonríe) mi padre es Warren Worthingthon… ya sabrás quien es…
Pícara, tras unos segundos de sorpresa y curiosidad, asiente.
Angel: (al notar su aparente interés) estuve a punto de… ya sabes
Pícara: (intrigada) qué pasó?
Angel: no pude… no era lo que yo quería. Supongo que la actitud de mi padre todos estos años me ha hecho creer que yo no era feliz siendo… siendo mutante. (Pausa) En el fondo, ha sido más un problema suyo que mío. (Pausa. Aliviado) Por suerte, reaccioné a tiempo.

Pícara se ha quedado ensimismada. Angel intuye su conflicto.

Angel: Pícara…

Ella le mira, sin decir nada. En sus ojos se puede ver su gran tormento.

Angel: (preocupado) ¿tu quieres… curarte?

Pícara no responde. Se inquieta, vacila, sin saber qué decir, intentando contenerse, hasta que finalmente no puede más y estalla. Llora.

Tras esta inesperada reacción, Angel siente compasión por ella, al verse indentificado.

Pícara: (llorando) no sé… (Las lágrimas la interrumpen).
Angel: (intentando ayudarle) tranquila… (Pausa)
Pícara: (entre lágrimas) primero lo de la cura… luego el profesor…

Angel, comprensivo, no dice nada, dejando que se libere.

Despues de haber llorado durante un momento, poco a poco, Pícara va calmándose.

Angel: sé cómo te sientes… lo que ha pasado con el profesor debe ser muy duro… pero tienes que ser fuerte… y creer en ti… en quien eres. (Pequeña pausa) Supongo que es lo que él querría…
Pícara: (algo más aliviada, pero con su conflicto aún presente) lo sé…

Angel le regala una tierna sonrisa, en señal de apoyo. Pícara se la devuelve, agradecida, quedándose pensativa luego.

Primer plano de Pícara. Música. Transición a otra escena.

Publicado originalmente el 15 de Enero de 2007


lunes, 7 de marzo de 2011

Escenas Alternativas X-men: La decisión final - por She-Beast

- Escena alt.: Cíclope en el lago Alkalí

Cíclope llega al lago Álcali. Aparca la moto, baja de ella, y se dirige hacia una orilla del lago. Se detiene. Empieza a escuchar…
Jean (voz en OFF): Scott… Scott…
Cíclope mira a su alrededor.
Jean (voz en OFF): Scott… Scott… Scott… Scott…
Mira a su alrededor otra vez, desesperadamente. Las voces continúan, y Scott se lleva las manos a al cabeza.
Cíclope: Basta.
Jean (voz en OFF): AYÚDAME Scott, Scott, ¿dónde estás? Scott, Scott…
Cíclope: ¡¡¡BASTA!!!
Se saca violentamente el visor y apuñala el lago con su láser ocular. Cierra los ojos. Se deja caer de rodillas, y se estremece. Una lágrima corre por su mejilla.
De repente, algo atrapa su atención. El lago comienza a crear un remolino, y el mismo explota. Tal explosión empuja a Cíclope contra un roca, haciendo que se golpee la espalda. Suelta un quejido de dolor…y levanta la cabeza.
Una figura en forma de mujer camina lentamente por el agua, dirigiéndose hacia Cíclope.
Es Jean.
Llega a la orilla, y se detiene, mirándole fijamente.
Cíclope (levantándose): Jean…
La coge de las manos.
Cíclope (sonriendo): ¿Eres…? ¿Eres un ángel?
Jean también sonríe.
Cíclope: Te… te he extrañado tanto… yo no sabía… sin tí…
Jean le pone dos dedos en los labios de Scott, haciéndole callar. Le acaricia la cara.
Jean: Quiero ver tus ojos.
Scott (deja de sonreír): ¿Qué?
Jean: Tus ojos, Scott… los quiero ver.
Cíclope le suelta las manos.
Cíclope (negando un poco): No.
Jean: Tranquilo… puedo controlarlo.
Cíclope duda un poco, y ella le saca las gafas. Mantiene los ojos cerrados.
Jean: Vamos.
Cíclope se estremece.
Jean: Ábrelos.
Los abre lentamente, y poco a poco las luces rojas en sus ojos se disipan… revelando los ojos azules de Scott. Sonríe de nuevo… y se besan.
Poco a poco, los dos se elevan, alejándose del suelo. Cíclope está mínimamente sorprendido, ya que su mirada esta concentrada en Jean.
Cíclope (abrazándola): Es increíble Jean… has sobrevivido… es como si… como si dios te hubiera dado una oportunidad…
Jean le mira con cierta rotundidad.
Jean: ¿Dios?
Baja la cabeza, pensativa. La levanta… mostrando llamas en los ojos.
Jean (voz grave): ¿Dios?
Cíclope, mueve la cabeza lejos de su hombro.
Cíclope: Jean, ¿pero qué te…?
Jean (voz grave): Tú no sabes nada de dios.
Llamas empiezan a surgir en ella. Cíclope se aparta, observando horrorizado, como arde.
Jean (voz grave): Un dios… como yo… (sonríe con maldad) nunca muere. Pero… necesita…
Cíclope continúa observándola y de repente, sus ojos arden también- un láser sale disparado chocando contra Jean… y ella lo absorbe- mientras que Cíclope cae al lago, a causa del choque. Está ahora en el lecho, con su láser evitando que se mueva.
Jean continúa sonriendo malévolamente y las llamas crecen más y más, a medida que absorbe el infinito láser de Cíclope… creando una cadena, un vínculo, en el que ni él ni ella pueden separarse.
Cíclope no se ahoga, ya que el propio láser aparta y evita que el agua pase. Aún así, el agua empieza a filtrar por sus oídos, por su boca…
Cíclope: ¡¡¡JEAN!!!
Los ojos de Jean se oscurecen, ahora serios, y el fuego alrededor suyo empieza a crear una forma, una figura… un ave.
Cíclope: ¡¡¡JEAN!!!
Intenta resistirse, pero su propio láser todavía lo empuja para dentro.
De repente, Jean se agarra la cabeza y el chillido de un pájaro se escucha por todo el lago. Cíclope empieza a tener dificultad en respirar.
Jean: Demasiado…
Abre la boca, intentando gritar. Las llamas abandonan a Jean, desapareciendo poco a poco.
Jean: DEMASIADO.
Cíclope oculta su láser con los ojos, rompiendo la cadena. El agua lo cubre. Jean cae lentamente al suelo desde arriba, mientras vemos el cuerpo de Cíclope flotando, ahogado.
Jean (cerrando los ojos): Scott… Scott…
Xavier: Scott…
(ahí continúa con la escena de Xavier que ya conocemos)


- Escena agregada: Bestia construye la máquina para mantener Jean calmada

Lobezno entra por el pasillo de Cerebro, dirigiéndose hacia la sala de recuperación. Escucha a dos personas hablando tranquilamente desde lejos, gracias a su oído finísimo…
Xavier: Gracias, Hank, por venir lo antes posible. Era una emergencia…
Bestia: No hay problema.
Xavier: ¿Seguro?
Bestia: Puede que me necesitaran del gobierno, pero en definitiva, la familia es lo primero… Empezaré ahora mismo.
Xavier: Bien. Te dejaré solo, mientras, yo… voy a ver a Jean.
Bestia (asiente): Perfecto.
Lobezno se detiene cuando Xavier sale de la sala de recuperación.
Lobezno: ¿Cómo está Jean?
Xavier: Mejor. Ahora voy a revisarla de nuevo en su habitacion.
Lobezno: Y él… (dirige su mirada hacia a la sala) ¿que va a hacer?
Xavier: Asegurarse de que ella se reponga. Construirá una máquina, para controlar visualmente su estado mental.
Lobezno: Ya. (continúa observando la sala, con sospecha)
Xavier se dirige a la puerta de salida del pasillo.
Xavier: Logan…
Lobezno se da la vuelta.
Xavier: Pórtate bien.

La sala de recuperación. Bestia está acuclillado encima de un mostrador, vistiendo una bata de laboratorio con unas gafas protectoras. Coge dos cables que hay en el suelo y los junta, causando chispas. Levanta la mirada, y se da cuenta que Logan está en la puerta de la habitación. Baja la mirada, y suspira.
Bestia: Intenta no distraerme.
Lobezno: El profesor parece confiar mucho en ti.
Bestia: Si.
Se saca las gafas y coge unas tenazas, empezando a enlazar los dos cables.
Bestia: Tú, por el contrario… parece que no.
Lobezno: Me cuesta mucho creer que la vida de Jean dependa de un extraño… y de que una maquinita la pueda ayudar.
Bestia: Ella depende del profesor. Y he conocido a Jean Grey durante un largo período de tiempo -toda mi vida quizás- sé lo que hago. Confío en su potencial. Hará más ella que yo con este aparato.
Bestia: Además… Ororo me contó cómo os salvó la vida. Más potencial que ese no se puede tener… Je. Pensar que antes era sólo la niña inocente que levantaba libros con la mente y a quién yo ayudaba con los deberes de geometría.
Pero, me temo que las cosas buenas no perduran para siempre.
Se le escapa una sonrisa, y coge un destornillador, empezando a cerrar el compartimiento de cables.
Lobezno: Pareces tomarlo todo a broma.
Bestia le mira durante unos segundos.
Bestia (continúa atornillando): Estoy nervioso, Logan. Entre la cura y Jean… no sé qué tipo de tratamiento utilizará el profesor para ella, y eso me pone el vello de punta. Confío en él, pero, por otra parte…
Lobezno entra en la sala, con paso “chulo”, echándole una ojeada a una despensa.
Lobezno: Hablas como si la fuera a matar.
Frunce el ceño, mirando seriamente a Bestia.
Bestia: No sabes de lo que es capaz el profesor…
Lobezno: Lo sé. Lo supe cuando Xavier hizo que al mundo entero casi le diera un ataque en sólo unos minutos.
Bestia: Sí… hizo que todos nos alteraramos…
Pausa. Bestia mira para abajo. Baja el destornillador y lo mueve con inquietud.
Lobezno: Supongo que te ha afectado. Pero, al fin y al cabo (se encoje de hombros) no fue su culpa.
Bestia: Sí.
Bestia vacila. Para de mover el destornillador, cogiéndolo con fuerza.
Bestia: En realidad…
Cambiamos de escenario. Un hombre con bata de laboratorio pasea dentro de una habitación, y a juzgar por sus probetas/tubos de ensayo, presumiblemente dentro de un laboratorio. Una mano de gran tamaño coge uno de los frascos y de repente se oye un sonido sórdido y escalofriante. La mano suelta el frasco, oímos un grito y ¡CRASH! se rompe en mil pedazos. A continuación se escucha un gruñido, y a aquella mano empieza a crecerle pelo azul…
Bestia: Mi vida cambió para siempre. En un chasquear de dedos. Y no necesariamente para mejor.
Lobezno: Vaya. Eso… eso debe haber sido muy jodido.
Bestia: Sí, jodido.
Oímos un ¡SNAP! . Bestia mueve la cabeza hacia un lado, y suspira.
Bestia: Perdóname. Voy a buscar otro destornillador.
Salta del mostrador, dirigiéndose hacia la puerta. Lobezno observa como abandona la sala, levantando una ceja.
Lobezno: McCoy…
Bestia se detiene. Levanta la cabeza, atento, sin mirarle.
Lobezno: Seguro que no eras el único. Incluso Jean… podría… haberle ocurrido algo...
Pausa.
Bestia continúa su camino.


- Escena alt.: Final alternativo

Ángel camina lentamente solo por un pasillo de la escuela, con la cabeza para abajo, pensativo. De repente, ve que un perro, con un libro o algo parecido en la boca, corre hacia él. Ángel mira cómo pasa al lado suyo.
Ángel: ¡Oye! ¡Tú! (grita) ¡Eh!
El perro se detiene y le mira. Vuelve a él, trotando.
Ángel se arrodilla a medida que se acerca a él. Le saca el libro de la boca.
Ángel (rascándole la oreja): Pero que haces tú aquí, chico… ¿y con este libro?
Rahne (ríe): Soy una chica.
Ángel levanta la cabeza.
Ángel: Vaya, perdona… soy nuevo aquí, y… (dudando y ríe un poco también) no consigo acostumbrarme…
Rahne (interrumpe, riendo): No importa. ¿Me devuelves el libro, por favor? Llego tarde a clase de genética.
Ángel le pone el libro en la boca, con cierta contrariedad. Rahne se da la vuelta y continúa corriendo. Ángel observa como se detiene delante de una puerta del pasillo, y con la mayor naturalidad, convirtiéndose en una preciosa chica pelirroja. Rahne le dirige una última mirada a Ángel y llama a la puerta, abriéndola.
Rahne: Lo siento, Señor McCoy.
Bestia (voz en OFF): Entra, Rahne.
Ángel sonríe un poco para sí mismo.
Cambiamos de habitación- ahora en el despacho del Profesor Xavier o mejor dicho, en el de Tormenta, ya que hay un cartelito que dice “Directora” encima de la mesa. Tormenta pone algunos papeles en la mesa, escribiendo.
Alguien llama a la puerta..
Tormenta: Pase.
Ángel entra en la habitación.
Ángel: ¿Señorita Munroe?
Tormenta (sonríe): Hola, Warren. Pasa, pasa.
Ángel: Tengo… tengo que hablar con usted.
Tormenta: Claro, siéntate, por favor.
Ángel: Bueno, es que en realidad, sólo quiero decirle que me voy.
Tormenta frunce un poco el ceño.
Ángel: Pero… sólo por una temporada. Yo… yo no tuve una oportunidad de hablar con mi padre claramente, así que… en fin. Necesito entenderme con él. La verdad es que desde pequeño, nunca he podido expresar lo que he sentido por él…
Tormenta: Te comprendo perfectamente.
Tormenta se levanta de la silla.
Tormenta: Creo que es lo más adecuado. (asintiendo) Sin duda, pienso que es la decisión correcta.
Ángel: Gracias, señorita Munroe.
Tormenta (poniéndole una mano en el hombro): Buena suerte.
Ángel asiente. Se dirige hacia la puerta
Ángel: Por cierto…
Ángel: Lo siento mucho por el profesor Xavier.
Tormenta sonríe cortésmente pero con signos de tristeza.

Ángel sale del despacho. Tormenta se queda de pie, pensativa. Se sienta, y coge un boli. Está a punto de escribir… pero suspira. No puede. Observa por la ventana, y ve como Ángel emprende el vuelo desde la puerta de la mansión.

Publicado originalmente el 13 de Enero de 2007


lunes, 28 de febrero de 2011

Guion X-Men 4 - por DarkPhoenix

Magneto está sentado en la blanca sala de visitas de un hospital, frente él, un hombre joven: Pyros, su cara se nos descubre semideformada, como si le hubieran intentado arrancar la piel a tiras, secuelas de los efectos del Fenix en Alcatraz. Magneto le confiesa que la cura no funcionó del todo, y que poco a poco está recuperando sus poderes, y como él lo estarán haciendo los demás mutantes. Está sediento de venganza, los humanos ya atacaron primero, ahora les toca a ellos actuar.


Mientras tanto en la Mansión, los efectos de la vuelta de poderes se dejan notar en Pícara en el momento más inoportuno, en un momento íntimo con Bobby, y la chica vuelve a maldecirse por haber vuelto casi a dejar a su novio en coma. Son espectadores todos los moradores de la Mansión a través de la tele del error de la cura, ex-mutantes en prisiones ordinales que escapan utilizando su fuerza, algunos que se unen en busca de venganza.


En la Casa Blanca, el presidente de los Estados Unidos pide explicaciones del fallo de la cura, pero ya no es eso lo que le preocupa, sino la nota anónima que ha recibido de un supuesto mutante que le declara la guerra a la nación y amenaza con hacer lo mismo al resto del mundo. El presidente está seguro de que la autoría ha de otorgársele a Magneto, y pone precio a su cabeza.


En la Mansión, Logan mira las tres tumbas que presiden el jardín. Acaricia suavemente el nombre de Jean Grey, en relieve grabado en la lapida de piedra, y suspira. En la Mansión las cosas parecen ir bien, aunque Logan y Tormenta tienen una conversación en la que manifiestan su necesidad de volver a tener un telépata. Henry McCoy les habla de una telépata a la que conoce, Emma Frost, que ya tenía experiencia en colegios similares al Instituto de Xavier. Así pues, Bestia presenta a Emma Frost a la escuela.


- Tormenta (la mira con recelo): “No me huele bien”

- Logan (la tranquiliza): “Bueno, lleva perfume del caro”.


Así empieza Frost su etapa en la escuela, mostrando mayor predilección por las hermanas Stepford, unas trillizas de tan rubio platino cabello como el de su mentora, igual de inteligentes y maquiavélicas, que siempre la rodean, vaya donde vaya.


- Emma Frost: “Chicas, creo que deberíamos…”.

- Stepford (al unísono): “Sí, señorita Frost, sabemos exactamente lo que va a decir, y nos parece una gran idea”.


En esos días, Tormenta recibe una inesperada llamada de Moira MacTaggart, con una aún más inesperada noticia: Charles Xavier, antes de su muerte, y como telépata que es, había transferido su mente consciente, y en sí todo su ser a un cuerpo inerte sobre el que la doctora Moira trabaja. El relato conmociona a todos, y Tormenta decide preparar un viaje con Emma Frost hacia Gran Bretaña para visitar a Xavier.


Una noche, mientras Logan toma un cerveza en el Harry’s Bar, en Salem Center, un hombre encapuchado y de ojos rojos se le acerca y le dice que conoce el paradero de un hombre-x extraviado.


Suponiendo que se trata de Scott, Logan y el misterioso personaje, Remy LeBeau, parten en el X-jet hacia las inmediaciones del lago Álkali. Encuentran a Cíclope internado en el bosque, terriblemente malherido, desnutrido y deshidratado, atacado por animales e inconsciente. Allí, unos lobos que lo acechan los atacan, e incluso antes de que Logan se pueda defender, Gambito, como se hace llamar Remy, manifiesta sus poderes, atacando y matando a la fiera, para sorpresa de Lobezno. Toman a Scott y lo llevan a la Mansión. Allí, Logan le confiesa a Tormenta que sospecha de Gambito, ya que le resulta extraño que conociera el paradero de Scott, ya que incluso ellos con Cerebro no lo habían logrado encontrar.


Gambito es aceptado a pesar de todo en la escuela, y se instala cómodamente, llegando incluso a flirtear por su personalidad seductora y arrolladora a la mayoría de las féminas del colegio, incluidas profesoras, pero centra su atención en la joven Pícara, que parece corresponderle al agasajo. Esto desata la ira de Bobby, que se encara con facilidad con Gambito, pero que a su vez es consciente de la gran atracción que hay entre ambos, a pesar de la diferencia de edad.


Mientras, Scott despierta en la enfermería del coma y comienza a recuperarse poco a poco de las secuelas de su dramático estado. Conoce la muerte de Jean a manos de Logan, su reacción no es de ira, sólo un poco de tristeza, pero mucha comprensión.


- Logan: “Ella me lo pidió. Comprenderé tu enfado conmigo, pero creo que si tú también la querías habrías hecho lo mismo”.

- Scott: “Logan… gracias. Gracias por hacerlo, con acabar con aquello, porque aquella que me atacó no era Jean, luchaba contra ella misma y me gritaba que huyera, que no quería hacerme daño. Pude oír sus gritos en mi cabeza ¿sabes?. Me llevó con su voz hasta el lago, ¿sólo para pedirme que la matara? ¿Sabes lo duro que es que la persona que más quieres en el mundo se quiera morir?”


Tormenta y Emma Frost se van a Gran Bretaña acudiendo en respuesta a la llamada de Moira. Allí encuentran a un hombre, anclado a una cama, con cientos de tubos y pantallas a su alrededor, su físico es diferente, pero al pronunciar una palabra de elocuencia las dos mujeres ya saben que es Charles Xavier. Tormenta le relata a su mentor todo lo ocurrido en la isla de Alcatraz. Este pensativo pregunta temeroso por Jean, y ellas le dicen que está enterrada dos metros bajo tierra. Charles se queda pensativo.


Mientras, al otro lado del charco, en la escuela, la noche ha caído. Cada uno en su cuarto duerme, pero extraños sonidos que proceden del jardín despiertan a Logan. Este baja y se encuentra con algo inaudito, la profanación de la tumba de Jean Grey. Deprisa alerta a la escuela, ni él mismo considera que haya sido una mala jugarreta de alguien, esto es algo más serio. Con un encolerizado Scott, se lanza a la búsqueda del autor de tan macabro acto por las inmediaciones de la Mansión. En ese momento de desesperación las hermanas Stepford, captan un fugaz pensamiento en la noche, que le hace saber que Gambito ha huido misteriosamente de la Mansión. Henry McCoy ojea el historial de Remy: un ladrón de primera.


Tras informar a Tormenta y a Emma de lo ocurrido, las Stepford localizan a Gambito en un edificio que se asemeja a una ciudadela en el centro de Nueva York. Hacia allí parten Scott y Logan.


Xavier, al conocer la noticia por medio de Tormenta y Emma se alerta mucho y las apremia a que regresen rápido para impedir que Gambito lleve a cabo sus planes con el cuerpo inerte de Jean.


- Xavier: “Hace unas horas no podía sentirla, pero ahora veo cada uno de sus pensamientos como si fueran los míos. Hay gente que mataría por ese cuerpo”.


Tormenta, viendo su extraño nerviosismo le presiona para que le confiese lo que esconde. Charles se resiste, y Emma Frost tiene que recurrir así a su telepatía para entrar en su poderosa mente y forzarlo. Entre los dos se establece una lucha psíquica.


- Emma: “Dime Xavier, ¿qué esconde Jean Grey? ¿Qué hace que su cuerpo sea tan valioso?”

- Xavier: “Sé quien eres Emma, y ni tú ni los tuyos lograreis doblegarnos”.


Pero Emma consigue entonces neutralizarlo y dejarlo en trance para que cuente lo que esconde, pero sólo aquello que a Emma le parece oportuno que Tormenta conozca: hacía veinte años, cuando acudió en busca de la pequeña Jean, un hombre se lo había intentado evitar tanto a él como a Eric, reclamándola para sus experimentos, pero la cría al final había se había ido con ellos. Xavier temía que detrás de Gambito se escondiera esa perversa mente que había aprovechado la “muerte” de Jean y la ausencia de Xavier para conseguir hacer sus experimentos genéticos sobre ella.


Con la Mansión vacía de adultos, Magneto se aventura a entrar en ella en busca de un mutante. Con él no sólo va Pyros, sino una serie de mutantes como Avalancha, Mole, el hijo de Magneto: Mercurio, y Dientes de Sable y Sapo, que habían vuelto a unirse a su causa. Así pues, los jóvenes integrantes de los X-men repelen la intromisión de la Hermandad como pueden. La pequeña Gatasombra se enfrenta a Mole, moviéndose con rapidez y desorientándolo. Hombre de hielo lucha contra Avalancha cuerpo a cuerpo, y cuando Magneto le pide que eche a bajo la Mansión, Bobby se ve obligado a usar sus poderes y a congelarlo hasta media cintura y los brazos para que no pueda moverse, y así lo deja, dando gritos de desesperación en mitad del jardín. Pícara consigue absorber durante un momento los poderes de Mercurio y ambos se lanzan a una lucha a velocidades supersónicas. Coloso se enfrenta a Dientes de Sable, destrozando todo a su paso. Bestia hace lo propio con Sapo, ambos trepando por las paredes de la mansión, mientras que por debajo huyen chiquillos despavoridos. Pyros lucha contra Ángel, y sin ningún tipo de compasión le quema las alas, cayendo Warren abatido al suelo, dolorido por saber que jamás volverá a volar Entre tanto, Magneto ha conseguido encontrar al mutante que buscaba, una joven de unos diecisiete años, de pelo y ojos verdes, Polaris. Magneto le asegura que no quiere dañarla, que lo único que desea es que se una a su causa, ella le interroga sobre el porqué de este interés en ella, y el le confiesa para desesperación de la chica que es su padre. Lorna Dane se encuentra así entre la espada y la pared, por un lado ve a sus compañeros siendo vencidos por la Hermandad, y por otro, Magneto le tiende la mano hacia el progreso, la hegemonía de los mutantes, le da un lugar a su derecha en su ascensión, y lo más importante para ella, le ofrece lo que siempre ha deseado, un padre, un verdadero padre que jamás ha tenido.


Lorna al fin decide y se une a él para satisfacción de Magneto. Cuando parece que ya están vencidos los hombres X, para sorpresa de todos, incluidos los X-Men, los jóvenes que habitan en la escuela se revelan y luchan contra la Hermandad. Tenemos así a casi cincuenta niños armados con poderes luchando contra unos adultos que huyen despavoridos de la Mansión, creando así una serie de acontecimientos muy divertidos, como cuando Júbilo ciega a Mole con sus poderes (“¿Te gustan los colorines, masa deforme?”), y éste camina torpemente rompiendo todo lo que encuentra a su paso.


Entre tanto, Logan y Scott han llegado al centro de Nueva York. Entran en el edificio al que les han conducido las Stepford, que está desértico de personal, toda la edificación es como una gran sala científica, todo informatizado y con jaulas con animales que parecen mutados y alterados genéticamente como “conejillos de indias”. Ambos se encuentran horrorizados por lo que allí ven, tanto que no se dan cuenta de la siniestra presencia que los acecha con sigilo.


Emma y Tormenta han llegado a toda prisa a la mansión, y allí se encuentran con los destrozos de la batalla. Hablan con Magneto y le dicen que Essex ha robado el cuerpo de Jean y que el resultado puede ser mortífero para la humanidad, aunque en cierto modo desconocen los planes del científico. Magneto debe intuir algo y prepara su equipo para intervenir a espaldas de los X-Men. Las Stepford dicen a Tormenta y Emma la localización de Scott y Logan y estas toman al equipo y se marchan a Nueva York.


Logan y Scott encuentran a Jean en un laboratorio, inconsciente y conectada a infinidad de cables y aparatos. Intentan sacarla e allí, pero antes de que lo consigan aparece Gambito para detenerlos. Se produce entonces una lucha feroz entre los tres hombres, que aun siendo mayoría los hombres X no son capaces de derrotar al cajún. Le preguntan que para qué quiere el cuerpo de Jean, ignorando aún que está viva, y este responde que no es para él, si no un encargo de su señor.


A causa de la fuerte lucha empiezan a destruir todo a su alrededor, creándose un incendio que se expande por todo el edificio debido a las chispas que saltan de los aparatos. La disputa de los tres hombres en esta situación se vuelve más tensa, acabando seriamente heridos.


Entonces, cunado casi parece que los X-Men están derrotados aparece detrás de Gambito la misteriosa figura que los acechaba, un hombre inmensamente alto, con la piel pálida, ligeramente azulada, y con unos inquietantes ojos blancos sin iris casi visible, aquel que se hace llamar Mister Siniestro.


- Mister Siniestro: “No retrocedáis ante mi, hermanos míos, ¿o es que ya no me recuerda, Summers?”


Cíclope reconoce al hombre, el doctor Essex, que de niño se había ofrecido ayudarlo con sus poderes mutantes, pero que había terminado tratándolo como una rata de laboratorio, y el pequeño Scott había huido y encontrado asilo en el instituto de Xavier.


- Scott: “¿Para qué demonios quieres el cuerpo de Jean, Essex? ¿Es que ni después de muerta la vais a dejar en paz?”

- Siniestro: “Querido niño, el Fénix no está muerto, el Fénix no muere así como así, el Fénix bulle dentro de ella, esperando para darle la vida”

- Lobezno: “¿Jean está viva?”

- Siniestro: “No sólo está viva, sino que ella es la vida, ella engendra vida.”

- Scott: “¿Cómo?”

- Siniestro: “La genética, hijo mío, la genética”


Siniestro relata cómo Xavier se le adelantó a la hora de conseguir a Jean, que él también había presentido el enorme potencial de la niña y como afamado genetista que era quería explotar sus recursos hasta el límite. Gambito comprende que Siniestro le ha utilizado.


- Gambito: “Yo sólo era un simple ladrón que debía robar un cuerpo, tu acciones son a contra natura”

- Siniestro: “Me debes la vida Gambito”

- Gambito: “Mi deuda ya fue saldada, mon ami”


Y se une a Cíclope y Lobezno, demostrando de manera grácil su innato y apasionante carácter.


- Siniestro: “Yo, a diferencia de vosotros, afortunados, nací siendo un rastrero homo sapiens, pero miradme ahora, la genética es la fuente de la vida, la sangre de mi señor me da el poder, y podría destruir este lugar si así me placiera”


Exhibe sus superpoderes luchando contra ellos, y estos no pueden más que contemplar la fuerza de su contrincante. En un momento en el que Siniestro parece mostrar algo de debilidad, Cíclope, cuyo pensamiento no es otro que salvar a Jean, apremia a Lobezno para que la libere de los cables que la adormecen y aprisionan. Así pues el velludo canadiense se vale de sus garras para liberarla, esto desata la ira de Siniestro


- Siniestro: “Maldito ser primitivo, ¿es que realmente quieres “matarlos”?”

Pero ya es tarde para las súplicas de Siniestro y Jean despierta en brazos de Logan.

- Lobezno: “Ey, pelirroja, bienvenida de nuevo”.

Siniestro empieza a emitir energía poderosamente, haciendo temblar los cimientos del céntrico edificio de Manhattan.


Mientras, en la Mansión, Ángel está en la enfermería, sentado sobre una camilla, los ojos rojos de rabia, toca las pocas plumas que consiguió salvar de sus alas, su espalda, ensangrentada, y tras muchos años, ahora tan ligera le parecía. La sala en penumbras esconde una figura de la que solo vemos brillar los ojos y que habla con voz de ultratumba y desde luego nada humana.


- Voz: “Lo peor que le puede pasar a alguien, es que le corten las alas”

- Warren: “¿Quién eres?"

- Voz: “Alguien que puede devolverte lo que te han quitado”

- Warren: “¿De verdad puede ayudarme?”

- Voz: “Claro, hijo, yo soy dios”


En ese instante el resto de los X-Men llegan al lugar, sorprendidos por el rascacielos que empieza a desmoronarse. La gente abajo en la calle huye despavorida, en las noticias se vuelve a hablar de un atentado terrorista en el corazón de Nueva York. El presidente de los Estados Unidos manda allí todos los militares disponibles, instaurándose así en la ciudad el estado de emergencia, la zona se acordona, taques y militares entrando por Wall Street, los cazas, helicópteros y así toda la caballería aérea desplegada en el cielo de Manhattan. Pero no sólo eso, sino que cree que es Magneto el que se encuentra tras el incidente, y llama a los altos cargos de defensa para que pongan en práctica un nuevo proyecto, adelantándose así a su fecha de inauguración: los Centinelas. Cientos de ellos vuelan hacia nueva York, dispuestos a acabar con el primer mutante que encuentren.


Dentro del edificio para sorpresa de todos Emma Frost le da la espalda a los X-Men y se une a Siniestro.


- Tormenta: “Ya te decía yo que no me olía bien”.

- Logan: “Tendré que empezar a hacerte caso”.

- Tormenta: “Claro, las feromonas te nublaban el olfato”.


Así Siniestro explica como una organización privada y selectiva de mutantes llamada El Club Fuego Infernal estaba financiando las investigaciones del científico y Frost era su mutante infiltrada, la que debía informar sobre todos los por menores.


- Emma: “Sólo el fuerte sobrevive, el débil está condenado a ser víctima de la guerra”

- Gambito: “No eres tú la primera que dice eso”.


El combate llega a su punto álgido cuando aparecen los Centinelas. Siniestro por su parte intenta convencer a Lobezno de que se una a él.


- Siniestro: “Que triste es luchar eternamente. Únete a mi, únete a mi causa, con tu potencial podrías ser uno de los pocos elegidos”

- Logan: “Me extraña que seas tú, tío raro, el que ha organizado todo esto, dime, quien es el cerebro que te guía”

- Siniestro: “Aquel cuyo nombre ya se escribió hace miles de años”.

- Lobezno: “Lo siento tío, pero si me hablas en clave no te entiendo”.


Lobezno lucha contra Siniestro mientras que los demás se ocupan de los Centinelas, tal vez demasiados para ellos.


En un momento Pícara y Gambito luchan casi juntos, un Centinela se encara con el cajún.

- Pícara: “¡Remy, cuidado!”

- Gambito: “Tranquila mon chére, Gambito siempre tiene un naipe bajo la manga” - y lanza una carta endiablada contra el robot, volándole la cabeza.


La Hermandad se presencia en el lugar.


- Siniestro (que se ve acorralado por Lobezno): “Magneto, tú y yo creemos en la misma causa, en la superioridad de los hijos del átomo, del siguiente paso en la evolución, únete a mi”

- Magneto: “No es que no me atraiga la idea, Essex, es que no podría soportar que me dieran órdenes” - y lucha tanto contra él como contra Frost, que al convertirse en diamante parece invulnerable a las garras de adamantium de Lobezno.


Mientras que la Hermandad centra su atención en los centinelas.


- Hombre de Hielo (a Pyros): “Luchando juntos de nuevo, viejo camarada”.

- Pyros: “Por poco tiempo, cubito de hielo, cuando acabe con este montón de chatarra te voy a derretir”


Polaris demostrando sus poderes magnéticos contra los Centinelas.


Siniestro, Emma, Lobezno, Cíclope, Tormenta, Magneto y Jean luchando entre ellos, una guerra de titanes incomparable a la que los jóvenes fuera llevan a cabo con los Centinelas. En esta lucha hay mucho más de emotivo, de ira, rabia, dolor.


- Tormenta: “Para qué quieres a Jean, Siniestro, qué se esconde en ella”. - recordando las palabras de Xavier.

- Logan: “Estás un poco pasado de moda si lo que quieres es el Fénix Oscuro. Ese está extinguido, amigo”.

- Siniestro: “¿El Fénix?, creo que no lo captáis X-Men. El Fénix es primitivo comparado con lo que esconde esa mujer… en su vientre”.

- Cíclope: “De qué estas hablando”.

- Jean: “Scott… estoy embarazada. (Todos se quedan

como en estado de shock) Por eso te llamé al lago, no era yo la que estaba viva, sino el niño, te llamé para que lo salvaras; cuando estaba allí abajo, con toda esa masa de agua viniéndoseme encima, lo único que pedí con todas mis fuerzas es que al menos el niño se pudiera salvar. Era algo ilógico, porque si yo moría… pero fue mi corazón y no mi lógica la que lo salvó; el Fénix, todo mi poder se centró en crear un escudo telequinético alrededor de él, así cuando yo quedé desprotegida de la fuerza que evitaba que el Fénix Oscuro saliera, éste se apoderó de mi. Lo siento tanto Scott… debí decírtelo antes de que me marchara a Boston con Tormenta. Pero como iba a imaginar yo que acabaría así…” - dice esto llorando.

- Siniestro: “Y tú Logan estuviste apunto de matarlo al jugar con tus cuchillos, menos mal que el Fénix lo protegía, incluso de su propia madre oscura. Pero, bah… ya me he cansado de hablar, quiero ese niño, está predestinado por su gran potencial a destruir este mundo, y junto a mi amo podrían gobernar este universo, será tan oscuro…” - y ataca con todas sus fuerzas a los X-Men, que se defienden como pueden.


Pero esta vez cuentan con Fenix y Cíclope, que parecen haber aumentado sus fuerzas y sobre todo sus ganas tras conocer la existencia del crío. Fénix, envuelta en un alo de fuego, como un pájaro mítico, recorre el exterior del edificio semidestruido y arranca con su telequinesis el techo de la construcción, dejando al descubierto el piso en el que se encuentran todos, y así bajo la oscuridad de la noche, sólo alumbrados por los centinelas que sobrevuelan la ciudad y por los recodos del incendio, luchan con la inmensa panorámica de Manhattan.


Emma y Jean comienzan una lucha psíquica de enormes proporciones. Los X-Men tienen acorralado a Siniestro, que se revuelve como un perro rabioso, y que parece que va a ser derrotado.

Emma y Jean comienzan una lucha psíquica de enormes proporciones. La mujer X derriba a la Reina Blanca, e impasiva mira con fuego en los ojos, elevada unos centímetros del suelo, como si la levitación fuera su medio de locomoción habitual, como Emma se agarra la cabeza, y como lloran sus ojos por el dolor que siente.

En un desesperado ataque psíquico Emma contraataca gritándole a Jean tanto con la voz como con su telepatía.


- Emma: ¡No eres humana, Jean Grey!


Jean cae de su levitación al suelo, y se levanta poco a poco con los ojos en fuego vivo, ensangrentados y con los dientes apretados.


- Jean: El fuego del Fénix se abre paso a través de las mentiras, Emma Frost. Así que arde.


Se ven unas imágenes muy rápidas que resumen la vida de Emma Frost, así como Jean se abre paso a través de sus pensamientos para volverla loca. Vemos escenas del Club Fuego Infernal y todos sus altos cargos, y por último unos ojos rojos que se esconden en la oscuridad.

Emma grita y se acurruca de dolor.


En esos momentos aparece un helicóptero que transporta a Sebastian Shaw, jefe del Club Fuego Infernal (al que también hemos visto en los pensamientos de la Reina Blanca), que a pesar del intento de evitarlo, acaba llevándose a Emma y a Siniestro.


- Shaw: “Esto no ha acabado aquí, X-Men. El final de los débiles s acerca, y se alzará un Ser como el mundo nunca ha visto. Si os unís a su causa tal vez se benévolo con vosotros".


Logan corre por la azotea detrás del helicóptero gritando.


- Lobezno: “¡Maldita sea!, ¿vamos a dejar que se escapen? ¿Vamos a tener compasión de esos asesinos?”

- Cíclope: “El día en el que dejamos de mostrar compasión por nuestros enemigos, Logan, es el dia en el que nos convertimos en el enemigo” (en el momento en el que Jean se acerca a Scott y ambos no pueden más que mirarse a los ojos por la emoción del momento. Cíclope se limita a secarle las lágrimas de sangre que aún caen de los ojos de la madre de su hijo).

- Gambito: “Podemos no haber ganado la batalla, amigos, pero la guerra aún no ha acabado” (poniendo una mano sobre el hombro de Lobezno, que la quita despectivamente, sobre todo tras ver de nuevo a Jean y a Scott juntos).


En ese momento aparece Bestia con el X-Jet y se los lleva antes de que los Centinelas puedan alcanzarlos.


[...]


Han pasado un par de días después de la lucha en Nueva York, el presidente, ajeno a lo que de verdad ha ocurrido culpa directamente a Magneto, y el rey del magnetismo lanza un comunicado a través de la televisión diciendo que ahora más que nunca en este mundo hay fuerzas que ni los humanos ni los mutantes, podrían controlar, a su derecha, Polaris mira con orgullo a la cámara y a su padre, mientras que a la izquierda, Mercurio asiente convencido de las palabras de su padre.

Aun la voz de Magneto esconde preocupación por lo que planea El Club Fuego Infernal y Siniestro, y aquella misteriosa fuerza que los controla a ambos.

Los X-Men ajenos a todo visitan a Xavier en Gran Bretaña.


- Jean: “Profesor, temo por lo que me dijo Siniestro, que mi hijo sería tan oscuro e incontrolable, tal vez sí que vaya a nacer para destruir el mundo”

- Xavier: “Jean, ese niño será lo que tú quieras que sea, (mira a Scott) lo que queráis que sea. Todos tenemos capacidad para la maldad… pero son las decisiones que tomamos las que determinan como somos”.

- Jean: "Profesor..., yo... siento lo que ocurrió. Siento lo que le hice (llorando)"

- Xavier: "Soy yo el que debe disculparse. Con todos (los mira, sobre todo a Logan). Supe de lo que eras capaz y no me atreví ni siquiera yo mismo a admitirlo. Pero ahora nos queda una vida por delante... oh! y hay muchos niños esperando vuestra vuelta (sonríe, aunque sin alegría)".


Esa misma noche, el Profesor descansa, aún entubado en el hospital, las sombras cubren la habitación, pero Charles nota una presencia en el cuarto.


- Xavier: “¿Quién eres?”

- Voz: “Tú sabes quien soy, porque te he visitado en tus sueños... Yo soy el Apocalipsis, el fin de esta Era y el comienzo de una nueva”

- Xavier: “Cierto, sé quien eres, y lo que quieres. Pero dime, En Saba Nur, ¿para que quieres ese niño?”

- Apocalipsis: “Lo sabes Xavier, lo sabes desde hace mucho, ese niño será el cable que unirá pasado, presente y futuro… será eso y mucho más. Mi más viejo futuro enemigo… o aliado. Y tú lo sabias Charles… ¿por qué te lo callaste? ¿Cuántas cosas más ocultas?”

- Xavier: “Las suficientes para que no acabes con este mundo”


Apocalipsis se pasea lentamente por la habitación escondido entre las sombras, solo se ven sus ojos brillantes y sus dientes al hablar.


- Apocalipsis: “El día en el que todo lo oscuro que reprimes salga a la luz, Charles, ese día serás un enemigo temible. Y veré ese día, porque yo no pienso marcharme, Charles Xavier: padre de la concordia (con desprecio en la voz). Nosotros no desapareceremos, ahora les toca a ellos, y cualquiera que se ponga por medio, sea amigo o enemigo, se encontrará con mi furia. Ésta ya no es una guerra entre mutantes y humanos, es la guerra entre los débiles y los fuertes. Y yo voy a ganarla”

- Xavier: “Y nosotros siempre estaremos ahí para impedirlo, Apocalipsis. Recuerda que el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”


Y Apocalipsis desaparece en la noche como un susurro.


En la Mansión están siendo arreglados los desperfectos de la lucha.

Todos preguntan por Ángel, y creen que tras perder las alas ha huido, pero desconocen su marcha con Apocalipsis.

Gambito ha decidido quedarse, sobre todo por Pícara.

Bobby, sabiendo que no tiene nada que hacer con ella, decide que lo mejor será dejar la relación.

Todos centran su atención y sus cuidados en Jean. Finalmente la vemos a ella, como entramos en su vientre, hasta llegar a los genes del niño, el siguiente paso en la evolución…



…FIN…

Publicado originalmente por DarkPhoenix el Viernes 12 de Enero de 2007


Reviviendo Guiones X-Men

Desagradable sorpresa me he llevado al ver que el sitio "Guiones de X-Men", el cual estaba hospedado en blogspot al igual que este sitio, ha desaparecido.

Afortunadamente parece que con ayuda de Wayback Machine he podido recuperar todos los trabajos (entre los que se encontraban algunos de DarkPhoenix y míos), así que iré publicándolos en este sitio en el orden en que se publicaron originalmente, poniendo una cita a los comentario que originalmente se hicieron en cada uno de los trabajos.

Personalmente creo que cuando un sitio tiene trabajo de otras personas ajenas al responsable no se debe de dar de baja tan fácilmente (si es que esto fue lo que paso).

Espero que disfruten leyendo nuevamente ó por primera vez todas esas historias que con cariño compartimos con ustedes y que gracias a este sitio volverán a la vida.


domingo, 8 de agosto de 2010

Persiste el enigma de Hope

Second Coming ha terminado, y aun no se nos aclara el enigma del origen de Hope.

Hasta el momento parece tener algún tipo de relación con la fuerza Fénix, pero ni siquiera esto ultimo parece estar totalmente claro.

Pero analicemos los resultados de la encuesta:

  • El 33% (4 personas) piensan que es la reencarnación de Jean Grey

  • El 8% (1 persona)cree que sera una hija de Scott y Jean de una realidad alterna (como si el árbol Summers/Grey necesitara más enredos ;) )

  • El 58% (7 personas) apostaron por que sera otra encarnación de la fuerza fénix, aunque uno de ellos especifico que seria con el físico de Jean como nos han dicho que ocurrió hasta la sagas de Fénix Obscura, pero faltaría saber porque en esta ocasión apareció siendo una bebe

  • Nadie propuso otra teoría :(


Me despido, y hasta la próxima (que no se cuando sera :) )

jueves, 22 de julio de 2010

Nueva Encuesta

Second Coming esta por terminar, y me gustaría que opinaran sobre cual sera el posible origen de Hope.

miércoles, 30 de junio de 2010

Alice Eve sera Emma Frost

Es posible que hayan ya leído esta noticia, en otros sitios aun así me gustaría conocer su opinión al respecto :D

Corren fuertes rumores de que la actriz Alice Eve podría ser Emma Frost en la planeada película de X-MEN First Class




P.D. Esto no es un regreso oficial es una publicación desde "el mas allá"

Template by:

Free Blog Templates